Una azafata  de vuelo en Minnesota fue diagnosticada con una enfermedad misteriosa.

Los primeros signos que presento fueron erupciones extrañas en la piel, caída del cabello y dolor en su muñeca mientras servía en un vuelo.  Los médicos indicaron que es extraño porque no encuentran correlación entre un síntoma y otro. Mientras laboraba en el avión no podía abrir latas de refresco a los pasajeros por extrema debilidad. Le hicieron biopsias en diversos lugares de su cuerpo y no encontraron nada. Paso un año sin que los médicos pudieran diagnosticar una enfermedad. Recientemente tuvo una señal reveladora cuando tuvo una erupción en forma de mariposa en su rostro. Es ahí cuando le diagnostican Lupus. El lupus es una enfermedad autoinmune que no tiene cura.  Aunque la condición no está relacionada al cáncer, se les da tratamiento de quimioterapia.